Crioterapia en medicina
La crioterapia de cuerpo entero se desarrolló desde un principio teniendo en cuenta principalmente sus aplicaciones médicas. En primer lugar potencia los efectos de los tratamientos tradicionales haciendo posible una disminución en la cantidad de fármacos utilizados y en los tiempos de curación. Pero es que además tiene por si misma efectos médicos muy positivos entre los que cabe destacar los siguientes: efectos analgésicos como resultado de anestesia fría de receptores y por el incremento en la producción de endorfinas; efectos antiinflamatorios y antirreumáticos asociados con el aumento de secreción de cortisol; otros efectos beneficiosos asociados a una vasodilatación intensa y a la relajación de los músculos.
No es casualidad que en países como Alemania, Austria, Rusia o Polonia el uso de la crioterapia de cuerpo entero esté muy extendido. En Alemania había instaladas en 2008 más de 100 cámaras de crioterapia y en Polonia hace años que este tipo de tratamientos se usa masivamente y está cubierto por la Seguridad Social.
El uso de la crioterapia es beneficioso en el tratamiento de numerosas dolencias entre las que destacamos: Dolor; Inflamación, Artritis reumatoide, Espondilitis anquilosante, Fibromialgia, Esclerosis múltiple, Estrés y ansiedad, Depresión, Trastornos del sueño, Bronquitis crónica, Asma bronquial, Alergias, Migrañas, Trastornos de la menopausia, Diabetes mellitus, Hepatitis autoinmune, Psoriasis, Neurodermatitis, Eczemas, Quemaduras.
La lista de indicaciones es realmente larga y sigue ampliándose a medida que se completan nuevos estudios relativos a una gran variedad de situaciones en las que el uso de la criosauna es beneficioso en el ámbito de la salud.
Los efectos de la criosauna se basan en la exposición breve y controlada del cuerpo a temperaturas extremadamente bajas, lo cual, como se ha podido constatar en numerosos estudios realizados durante las últimas décadas, activa potentes mecanismos antiinflamatorios y analgésicos. El cuerpo humano no está preparado para enfrentarse a temperaturas tan extremas; la percepción que recibe el cerebro es tan excepcional que desencadena diversos mecanismos adaptativos del cuerpo, no solo el termorregulador, respondiendo a este estímulo. El corto tiempo de exposición no permite que se produzcan fallos en los mecanismos funcionales, pero pone en estado de alerta general a los recursos fisiológicos del organismo con los resultados positivos ya mencionados.
Los casos más evidentes del uso de crioterapia incluyen las enfermedades del sistema músculo-esquelético (artritis, espondilitis, ciática), enfermedades de la piel (dermatitis atópica, eczema, psoriasis), la corrección de los trastornos hormonales y los trastornos psicosomáticos como la depresión. Muchos investigadores hablan del impacto positivo de las criosaunas en las enfermedades reumáticsa antes del ejercicio físico, ya que alivia el dolor y reduce la rigidez de las articulaciones.
En cardiología, la crioterapia se recomienda para la prevención de las enfermedades cardiovasculares y para el tratamiento de los trastornos existentes, debido al efecto de entrenamiento que se ejerce en los componentes centrales y sobre todo periféricos del sistema cardiovascular sin impacto negativo sobre el corazón.
La crioterapia aumenta significativamente la microcirculación y mejora los procesos de nutrición en órganos y tejidos, tiene un impacto sobre las propiedades reológicas de la sangre, posee un efecto evidente de inmunomodulación, aporta la activación rápida del sistema de protección antitóxica, lo que explica su uso en el tratamiento de la hepatitis autoinmune crónica, hepatitis viral crónica y cirrosis hepática en el proceso de compensación.
Además, las criosaunas pueden utilizarse en neuralgias, para tratar las migrañas y los trastornos del sueño. También se han obtenido muy buenos resultados en los tratamientos de esterilidad y disfunciones reproductivas neurohormonales.
La crioterapia también se utiliza con éxito para acelerar el proceso de recuperación en caso de las enfermedades somáticas graves y cirugía, en el tratamiento del síndrome de fatiga crónica y para la corrección de deficiencias inmunitarias.
No obstante, a pesar de todas estas ventajas es preciso recordar que no se puede generalizar en cuestiones de salud y que cada persona responde a los tratamientos de forma diferente. Asimismo, existen ciertas contraindicaciones. Por ello y, especialmente, si se sufre algún problema grave de salud, es recomendable visitar al médico antes de iniciar una serie de sesiones de crioterapia.

